He visto a una mujer rezarle a un Dios que desprendía menos luz que ella. Esa mujer era yo. Tú ya sabes quién ERAS. He aprendido a conjugar todos los verbos en pasado cuándo se trata de ti. Me he desecho de la piel que nos habitaba. Que sólo era piel muerta. Caminar de tú lado era nadar con manguitos, Nunca salimos de la piscina pequeña. Ahora nado libre en el océano Y doy clases de natación. Desde que nos fuimos, He crecido todos los centímetros que se habían estancado. Ya casi toco la Luna, La que un día me bajaste y hoy te devuelvo. Porque yo siempre fui el Sol.