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Mostrando entradas de febrero, 2018

Hasta luego Mari Carmen

He visto a una mujer rezarle a un Dios que desprendía menos luz que ella. Esa mujer era yo. Tú ya sabes quién ERAS. He aprendido a conjugar todos los verbos en pasado cuándo se trata de ti. Me he desecho de la piel que nos habitaba. Que sólo era piel muerta. Caminar de tú lado era nadar con manguitos, Nunca salimos de la piscina pequeña. Ahora nado libre en el océano Y doy clases de natación. Desde que nos fuimos, He crecido todos los centímetros que se habían estancado. Ya casi toco la Luna, La que un día me bajaste y hoy te devuelvo. Porque yo siempre fui el Sol.

Maléfica

Tengo frío. Cómo el día qué dejé de verme en tú mirada. Mi vecina baja la persiana a las 5:03, le sigue molestando el eco de tus gemidos. Tengo sueño. Me pregunto dónde van los sueños que no se atreven a soñar. Te he escrito 365 cartas mentales que nunca te llegan. Está más qué pasado. No.

El agujero del agujero

Nos colocó en círculo. Cómo una hoguera sin fuego. Lanzó el primer dardo envenenado. ¿Estás enamorada? ¿Qué significa estar enamorada? Le repliqué, con la furia de una madre abortiva. Dicen que sí no respondes al segundo no lo estás. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Y ella me aplaudió. Yo la observé, cómo quién observa la letra pequeña del préstamo de su vida. Acojonada. Eché la vista dos años atrás. Pero aún no habían pasado. ¿Qué es el tiempo? Tiempo al tiempo. Pero el mío no pasaba. Seguía allí, Con Alicia, el sombrerero loco y el conejo blanco. Intacto. Cómo su sonrisa.

Eclipse Lunar

El universo y sus juegos. Entré a Facebook hace un par de semanas y eso me llevó a un enlace; Los mejores momentos de la Luna de 2018. Me apunté el día 31 de Enero. De todos. Apunté ese día. Te apunté. Volverán a pasar 50 años hasta que volvamos a ver un eclipse cómo el de ayer. Casi los mismos que hacía que no te veía. Mi luna. Mi eclipse. Que te has vuelto a cruzar en mi camino. Cegándome de nuevo. Pero jamás me cubriría tras unas gafas para mirarte. Que te he visto pasar, Cómo el que pasa por al lado del ataúd que aguarda el cuerpo de quién ya no puede abrazar. O lo que queda de él. Que nos he visto pasar. Por dónde pasamos juntas tantas veces. Hoy separadas. Que tú ausencia es una enfermedad terminal con esperanza de vida. Que aquí siempre es ahora desde que te fuiste. Porque tú nunca serás ayer.