No recordaba lo feliz que se está cuándo te liberas de tus sentimientos hacia alguien que no te hace bien. Es la sensación más bonita que se puede sentir, vuelves a conectar contigo, con tu felicidad, tú ahora, tus latidos. Y a la vez con el resto. De repente eres una especie de imán para los demás, las chicas te comen con la mirada, conoces a personas increíbles. En cuatro días he conocido a cuatro chicas alucinantes, de esas que tienen historias que contar, de las que quieres saber más. Y no ha pasado nada, absolutamente nada, ni un beso, pero los regalo todos por sentir la complicidad que he sentido con ellas sin conocerlas. Primero fue la profesora, en un karaoke, allí sentadas, comiéndonos con la mirada, mientras me contaba que le gustaban los hombres, pero nunca alguien me había desnudado con tantas ganas a través de sus ojos, fue orgasmico, espero volver a verla algún día. Después vino la c...