Hoy es el ayer que tanto te preocupaba... La armonía del silencio recorre mi piel. Veo a la niña que fui delante mío con rostro confuso. !Espabila idiota! Me dice. He perdido cosas que tú aún posees. Le digo. Siguen estando, eres mi reflejo. Me dice. En el mundo de los adultos no me encuentro. Le digo. Ellos también están perdidos. Me dice. Nunca te abandonare. Le digo. Y dejo la huella de mis labios rojo carmín en el espejo mientras ella me guiña un ojo.