Me negaba a ser adulta.
Mi propio nombre me negaba a mí misma cada vez que me nombraban.
Noelia.
Con el No en la boca desde que tuve uso de razón.
La vida para la que me habían preparado no estaba preparada para mí.
Un día vi una puerta en medio de un bosque o un bosque en medio de una puerta.
Y la crucé.
Todos los calendarios cambiaron sus días por adivinanzas.
Los empresarios dejaron sus negocios en manos de un ciervo que había estudiado contabilidad.
Las escuelas enseñaban a hacer pompas de jabón gigantes y campana.
Una vez me castigaron por ser puntual.
Los castigos eran imaginar figuras con las nubes.
Deberíais cruzar esa puerta.

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