Sois como la lesión de un futbolista que siempre arrastra pero no le impide marcar goles.
Os echo tanto de menos que el verbo echar no siente que pueda encajar al hablar de vosotros.
Debería de ser "Os acojo tanto de menos"
Cada día paso por delante de la casa donde fui niña,
como el que camina por sus recuerdos sin poder tocarlos.
Miro el cartel de "prohibido pasar" en vuestra puerta y me vuelvo presa al no poder salir de mi mundo y entrar al vuestro.
Si al menos me concedieran libertad condicional.
Vendería mi alma al diablo por volver a oler vuestro jazmín.
Os he dejado a un ladito, como el niño que ha dejado de jugar con sus juguetes pero sabe que siempre estarán en ese baúl.
Soy el niño que abre el baúl y se encuentra con un vacío que arrastrará el resto de su vida.
Y el padre que lo llena con caramelos y películas de súper héroes.
Que es que yo os lloro muy poquito, porque no os quiero dejar ir.
Pero hoy me habéis atrapado y yo me he quedado quieta.
Y entonces he sido la niña que se deja tocar en el pilla-pilla porque deseaba esas manos.
Hace frío y no hay chimenea que caliente este corazón.
Comentarios
Publicar un comentario