El día que di positivo en covid 19; me dejaste,
Pero no en una de esas peleas tontas,
No, te fuiste para siempre.
Como quién abandona a su madre en una residencia depués de darle la vida.
"No tienes cáncer"
"No eres minusválida"
La misma persona que decía ser el amor de mi vida.
De la suya.
Porque de la mía, no puede serlo alguien que la valora tan poco.
No soy tan desgraciada para merecer que alguien que me trata así, lo considere el amor de mi vida.
Mi vida vale más que eso.
Pero qué podía esperar de la persona que semanas antes, la noche de una operación; también me había dejado.
Cuando más necesitaba su apoyo, su cercanía, su amor...
Me pasé la noche de antes de mi cirugía llorando por perder a un amor en lugar de sonreír porque iba a ganar dos ojos como soles.
Pero el amor es ciego.
Y al día siguiente, incluso le escribí pidiéndole un mensaje de ánimo antes de entrar al quirófano.
Esperé su llamada al llegar a casa, como el perro que espera a quién lo abandona en la autopista.
Pero hasta las 20 de la noche no llegó, y para entonces, yo ya había derretido mis córneas de llorarte, y había sentido el dolor más grande que se puede sentir.
Y la decepción.
Así qué cuando me dejaste el mismo día que supe que tenía covid, solo fue revivir lo mismo dos veces.
Y darme cuenta de que el ser humano es el único animal capaz de tropezar con la misma piedra dos veces.
Pasarte los 10 días de covid con dolores y fiebre, en una cama soportando una ruptura, puede que sea, una de las peores cosas que te puedan pasar sentimentalmente.
Es imposible que la palabra AMOR signifique semejante crueldad.
Y de repente se borra toda una historia, y te das cuenta, de que de haber sabido esas decepciones, no habrías tenido el gesto de empezar una conversación con alguien así.
Porque al final, las personas y las relaciones pueden ir mal. Pero lo que cuenta, es como se han portado en los malos momentos.
Me mataste.
Rompiste mi corazón en mil pedazos.
Y cómo aficionada del tequila,
Les pusiste sal y Limón.
Lo que no sabías,
Es que a los 7 días resucitaria.
Y otros me rezarian.
Me llamarían DIOSA.
Incluso tú,
En tus noches de desesperación y nostalgia,
Me rogaras el perdón.
Pero cariño,
"A Dios rogando y con el mazo dando"
Sólo tú puedes perdonarte.
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