Tengo tres tatuajes, el primero me lo hice con 16 años, cada uno tiene una historia. Me gustan las mujeres con tatuajes, son mapas llenos de rincones. Sofía llevaba uno en la pierna, una especie de elefante hindú.
Jamás le pregunté porqué, ni de eso, ni de muchas otras cosas,
Nisiquiera de nosotras.
La conocí en un taller de meditación que impartió durante un año. En realidad ya nos habíamos conocido antes, o al menos eso sentí al mirarla por primera vez.
Hicimos una breve entrevista de preinscripción y sentí que alguien agarraba mis pies porque era incapaz de irme. Cómo cuándo has quedado con alguien y tienes que salir de casa, pero de repente empieza una película que te obliga a quedarte de pie frente al televisor. Sofía era mi película favorita, esa a la que cambiarías el final un millón de veces, sólo para que no terminase.
Bueno entre toda esta marea acuática, llegó Paula, que fue la gota que colmó el vaso del mojito que nunca te quita la sed.
Pero de Paula ya hablaremos.
Jamás le pregunté porqué, ni de eso, ni de muchas otras cosas,
Nisiquiera de nosotras.
La conocí en un taller de meditación que impartió durante un año. En realidad ya nos habíamos conocido antes, o al menos eso sentí al mirarla por primera vez.
Hicimos una breve entrevista de preinscripción y sentí que alguien agarraba mis pies porque era incapaz de irme. Cómo cuándo has quedado con alguien y tienes que salir de casa, pero de repente empieza una película que te obliga a quedarte de pie frente al televisor. Sofía era mi película favorita, esa a la que cambiarías el final un millón de veces, sólo para que no terminase.
Bueno entre toda esta marea acuática, llegó Paula, que fue la gota que colmó el vaso del mojito que nunca te quita la sed.
Pero de Paula ya hablaremos.

Comentarios
Publicar un comentario